#Debate13J | Decepción e incertidumbre ante el #26J

Después del debate la sensación ha sido de decepción y de mayor incertidumbre, si es que cabe, ante la poca capacidad de los aspirantes a la presidencia del gobierno español para ofrecer argumentos con los cuales la ciudadanía decida su voto. Al final, ha sido un discurso dirigido a sus votantes y a quienes, sean del partido que sea, no votará a un político por coherencia con su convicción ideológica. Se esperaba un debate de altura para conocer qué decisiones van a tomar si los resultados electorales no permiten a ninguno de ellos tener la mayoría absoluta para gobernar. No hubo respuestas concretas; buenas intenciones, pero ¿cómo alcanzar esas metas sin capacidad de crear gobierno?

Uno de los mensajes en Twitter con el hashtag #Debate13J indicaba que lo más interesante estaba en las redes sociales; tenía razón. El discurso sin sentido de los líderes políticos en el debate es el reflejo de la desconexión con la realidad política española. El enfrentamiento mediático de los partidos políticos no resuelve dudas; genera incertidumbre porque ninguno de ellos podrá garantizar sus promesas electorales ante la probabilidad de que se necesitan los cuatro partidos políticos para gobernar. Es deseable, pero poco probable, que las ideologías partidistas no estén por encima de la dignidad de las personas; una sociedad, que espera de sus dirigentes que gobiernen.

Certeza, coherencia y responsabilidad era lo mínimo deseable en el debate político de este 13 de junio de 2016; sus mensajes estaba llegando a millones de españoles. En este instante, la campaña electoral carece de argumentos y se concreta en demostrar quien tiene más fuerza mediática; pero, si los datos del 26J son similares a los del 20D, nadie tendría esa mayoría deseada y se avivaría un nuevo debate cargado de consignas ante la sombra de unas terceras elecciones. El debate de ayer tenía que haber zanjado un tema si en realidad tenían interés por la sociedad española: conocer los pactos para obtener más escaños y formar gobierno. A partir de allí, gobernar a quienes les corresponda y hacer oposición; esencial en una democracia.

Víctor Manuel Pérez Martínez
Profesor universitario, Universidad San Jorge

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