#auténtico o #falso #yodecido

«No es la tecnología la que determina si la comunicación es auténtica o no, sino el corazón del hombre y su capacidad para usar bien los medios a su disposición». Esta idea ha sido planteada por alguien que puede presumir tener más de doce millones de seguidores en su cuenta de Twitter en español (@Pontifex_es). El significado es fácil de entender: las tecnologías de la comunicación estarán sometidas a ser lo que sus usuarios consideren; tendrán la permisividad que los otros usuarios permitan; tendrán la posibilidad de generar estilos de mensajes según aquellos que los usuarios transmitan.

Es probable que no seamos conscientes del impacto que un mensaje puede llegar a tener en otra persona. Los espacios de encuentro, en los cuales se convierten algunas iniciativas que surgen en las redes sociales, dignifican la capacidad del ser humano de ser capaz de crear tecnologías que promueven a la persona. Una revisión rápida en internet nos permitirá encontrar desde redes sociales de organizaciones del tercer sector hasta colectivos de personas que han encontrado en estos espacios de encuentro una oportunidad para intercambiar inquietudes, defender sus derechos, compartir la realidad de sus enfermedades o de sus vidas, el optimismo por conocer a otros que los comprenden y aceptan.

En las redes sociales, como en la vida -digamos que off line-, el ruido está presente; pero, en las redes sociales se amplifica por las características de los cibermedios: hipertextualidad, interactividad, inmediatez, movilidad, multimedia, accesibilidad, entre otras. En este amplio y complejo entramado de interacciones y contenidos se refleja la vida política y social de nosotros como sociedad; del individuo, como persona. Frustraciones y complejos; pero, también, sus ideales, sueños, reivindicaciones y éxitos.

McLuhan ya decía que los medios son extensiones del hombre y la tecnología actual parece que permite ser la extensión global del individuo. ¿Dónde podríamos encontrar el límite? En las redes sociales, la responsabilidad es la clave; pero, ante nosotros mismos, la autenticidad y el ser conscientes del otro es comprender que somos personas. Quizás sea el momento de recordar el mito de la venganza de Némesis a Narciso; escuchar a Eco o el eco de su mensaje. ¡No conocen el relato! Pero, seguramente sí al «Gran» oráculo que podrá darles alguna pista.

Víctor Manuel Pérez Martínez, profesor de Ciberperiodismo, USJ.

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