#DíaMundialDeLosDocentes | La vocación por la educación ante los desafíos de hoy

«Valoremos al docente, mejoremos su condición profesional» es el lema del Día Mundial de los Docentes 2016. Un mensaje reivindicativo y al mismo tiempo necesario con motivo de los cincuenta años de la Recomendación Conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la Condición del Personal Docente. En el contexto de la Agenda de Educación 2030 el reconocimiento a los docentes trasciende el ámbito profesional; es una voz de alerta a la sociedad y al valor, que las diferentes sociedades, le otorga a sus docentes. Valorarlos implica invertir en su actualización profesional y en la mejora de sus condiciones para ejercer sus funciones; tendremos una educación de mejor calidad si los docentes pueden asumir mejor su responsabilidad.

Actualmente, en las sociedades desarrolladas, se espera del docente que asuma nuevas funciones. Desafíos que han surgido en el contexto de una sociedad globalizada, multimedia, interconectada y que se debate entre las tradicionales metodologías de enseñanza, la integración de las tecnologías y la innovación educativa. Se debate entre enseñar, educar, liderar o acompañar; quizás, la clave está en la búsqueda del equilibrio entre estos y otros aspectos. En otros países, el problema de la educación y de sus docentes pasa en primer lugar por mejorar las condiciones de calidad de vida de la población en general: no son las mismas realidades y hay otras prioridades.

Con respecto a las tecnologías de la información y de la comunicación han llegado a las aulas; pero, ¿cómo se están integrando estas tecnologías en los procesos de aprendizaje? Hay voces que afirman que la educación se está transformando gracias a la confluencia tecnológica en el aprendizaje; en esta carrera tecnológica, ¿cómo puede el docente mantener el liderazgo del proceso formativo? Además, se requiere alcanzar y mantener el equilibrio bajo la amenaza constante de los debates políticos partidistas sobre el sistema educativo y por un entorno cada vez más competitivo, este último, relegando a la persona a un segundo plano imponiendo la prioridades del mercado y de la productividad. Se tiene la sensación, sin llegar a generalizar que en nuestras aulas y fuera de ellas, se limita el tiempo para el pensamiento y para las preguntas fundamentales que requieren respuestas. Surge una cuestión fundamental: ¿qué se espera del docente?

La docencia, el docente y el estudiante tiene que convivir en entornos complejos sin dejar de considerar que son interesantes porque requieren de procesos dinámicos y no estáticos. Hay docentes que se reinventan e intentan mantener vigente la importancia que pueden tener en la vida de otras personas: niños, adolescentes, jóvenes, profesionales. La vocación por la docencia implica tener como referencia a la persona siendo la razón de ser de la enseñanza: una educación que defiende y promueve la dignidad del ser humano.

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Víctor Manuel Pérez Martínez
Universidad San Jorge (Zaragoza – España)
Investigador principal 
Grupo de Investigación «Cultura digital: mediaciones y discursos
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