Periodistas en la encrucijada tecnológica

Los periodistas son los que estamos en una encrucijada; no el periodismo. Es mi conclusión personal después de las intensas jornadas como participante en el Congreso de Periodismo Digital celebrado este pasado jueves y viernes en Huesca. El periodismo sigue siendo oportuno y necesario en la realidad actual; quizás, más necesario que antes por: la saturación de contenidos (textuales, visuales, interactivos); la complejidad de acceder a datos confiables y veraces; el uso de la tecnología como vía para la manipulación de los hechos; el sesgo en los contenidos; el analfabetismo de los nuevos códigos narrativos.

La encrucijada a la cual se enfrenta el periodista es decidir si integrar las oportunidades de la tecnología a los principios que impulsa el periodismo o ceder su integridad a cualquiera de las opciones que los modelos de negocios, la tiranía de la ciberaudiencia, los poderes políticos o el «canto de sirena» de la tecnología multimedia y online ofrece. Incorporar las novedades y posibilidades de las tecnologías requiere de comprensión de la comunicación actual, de disciplina y de esfuerzo. Es posible que el debate siga siendo: ¿contribuimos los periodistas al derecho que tiene el ciudadano de estar informado –atienda o no a los mensajes- o caemos en el discurso fácil, entretenido y del «copia-pega»?

Es complejo el mapa mediático en la era digital para defender la verdad en la era de la posverdad. Es cierto que el cuestionamiento sobre aquello que publicamos los periodistas es una constante; pero, ¿no es acaso la consecuencia de las malas praxis periodísticas de las últimas décadas? Pero, ¿no es conveniente ese cuestionamiento cuando se realiza con la intención por parte del lector de conocer más detalles de los hechosd? Devolver la credibilidad al periodista requiere de tiempo, honestidad y de una sociedad que le vuelva a otorgar la autoridad sobre una función que fue quedando desdibujada en los últimos años. Es un reto colectivo; pero, también es un reto personal.

Las experiencias compartidas por la mayoría de los ponentes en Huesca, de sus inquietudes y proyectos permiten visualizar un presente y un futuro esperanzador. Visualizo una era de periodistas con un enfoque novedoso en el estilo pero fundamentado en la verdad: un periodismo comprometido con las personas. Ese periodismo al cual nunca deberíamos renunciar.

En una sociedad democrática los periodistas requerimos de la libertad de ejercer el periodismo sin la presión del gobierno, de los poderes económicos, de los partidos políticos y sin enarbolar por nuestra parte la «política partidista» que frecuentemente está afectando la convivencia social.  El periodista tiene cada vez más una mejor formación profesional con una visión multiplataforma y tecnológica acorde con las exigencias de los medios. Ahora bien, ¿su perfil humanista? Se debe impulsar la formación en el contexto cultural en el cual está ocurriendo el avance tecnológico: la multiculturalidad, la pluralidad ideológica, la interculturalidad, la visión global de los procesos que ocurren en los hechos noticiosos, la preocupación por lo local, la importancia de la persona como fuente y fin de aquello que redactamos, fotografiamos, grabamos o recreamos con la etiqueta de periodismo.

El periodismo hace tiempo que ha dejado de ser pensado en analógico; hoy el periodismo se piensa y se redacta en un lenguaje transversal, longitudinal, multimedia, transmedia, interactivo, participativo… solamente, y no quiere decir que sea simple, se trata de enfocarnos en la búsqueda, transmisión y defensa de las verdades más cercanas posible a los hechos.

Anuncios