El ciberdesafío independentista

Los actores del desafío soberanista son conscientes del poder comunicativo que tiene su relato en internet o en las redes sociales. Mientras el debate judicial se dirime en España y Bélgica, el discurso sobre las causas, consecuencias y perspectivas de futuro de la visión sobre una Cataluña independiente tiene cada vez más presencia en el ciberespacio. El poder de las palabras, de las fotografías y de los vídeos empaquetados con mensajes cortos y efectistas sobre ideas secesionistas están sembrando la Red; están, seamos conscientes o no, generando múltiples subrelatos exacerbando sentimientos nacionalistas extremistas.

Estelada blava, bandera independentista catalana

Estelada blava, bandera independentista catalana

La agenda independentista está antes en las redes sociales que en los canales institucionales. Carles Puigdemont y sus asesores conocen el «tablero de juego» de las semanas previas a las elecciones autonómicas convocadas por el Gobierno de España para el 21 de diciembre. Las redes sociales serán las vías inmediatas para conectar con el electorado y fidelizar con los detalles de un programa político-electoral que no va a variar en el relato: la independencia. Implica por lo tanto la movilización del voto fuerte del sector independentista. En los cibermedios, y en concreto en las redes sociales, el debate ha sido, es y será intenso; promete serlo en los próximos meses porque Puigdemont, con sus compañeros de aventura, conocen cómo llegar a sus públicos objetivos. Nunca ha dejado nada al azar: hay una estrategia de comunicación establecida que ha sorprendido a los partidos políticos. Ahora la pretensión es regresar a una contienda electoral en la cual está por definir el protagonismo político de los actores independentistas: el de Puigdemont que espera un regreso triunfal a Cataluña (con previsible detención incluida) que se contrapone a la excarcelación de Oriol Junqueras y compañía para retomar el voto fuerte del independentismo.

John Perry Barlow apostaba a finales del siglo XX por la «independencia del ciberespacio» teniendo claro que no se podía en este nuevo escenario «separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten». Las redes sociales son un escenario impredecible en el cual partidarios o no de la independencia de Cataluña se enfrentan escudados en un falso anonimato y la capacidad, contrastada, que tienen para organizar acciones. También hay que considerar los relatos que se solapan y que surgen vertiginosamente ante cualquier movimiento de los actores del conflicto o, como suele ocurrir en estos casos, de otros actores que capitalizan el descontento social generando ruido con mentiras o medias verdades (fake news).

En este escenario de los social media la elección de los tiempos y de los canales son clave para adecuarse a los entresijos del posicionamiento en internet. No se deja al capricho el uso de Twitter (red abierta y de interés para los presidentes de los gobiernos), Youtube (no es necesaria la TV), Instagram (mensaje a los jóvenes y con impacto visual) o Facebook (proximidad, person-to-person). En las redes sociales la participación de las jóvenes generaciones es significativa y el encuentro intergeneracional con un sentimiento común, independentista o no, fortalece la interacción asumiendo la responsabilidad de expandir nuevos relatos; pero, ¿cuáles serán los contenidos de esos relatos en el futuro inmediato o en el mediano plazo?

 Los medios de comunicación han asumido un rol protagónico ante los hechos que ocurren en Cataluña desde el pasado primero de octubre. Es cierto que la complejidad de los acontecimientos hace que la visión de la cobertura informativa pueda tener matices sesgados ante contenidos concretos. Sin embargo, al margen de algunas particularidades evidentes, un porcentaje significativo de periodistas y empresas de comunicación han asumido su responsabilidad accediendo a los voceros de los partidos políticos y facilitando la expresión de líderes de opinión de diversas tendencias creando espacios en los diversos formatos informativos. Otro asunto es la poca asertividad por parte del Estado, y de sus representantes, para generar un relato coherente, pertinente y efectivo sobre los acontecimientos que están ocurriendo y las decisiones que se adoptan. Al respecto, la comunicación política institucional sigue siendo una asignatura pendiente y particularmente la orientada a los cibermedios y a las nuevas narrativas que se utilizan en el «ciberespacio político».

El liderazgo político, que defiende los principios de la constitución española, hay que defenderlo en nuevos escenarios a los cuales no se puede renunciar; aún más, nuevos escenarios en los que tienen la obligación de estar esos líderes políticos como representantes de la sociedad española y catalana.

Artículo de opinión publicado en Heraldo de Aragón, el 11 de diciembre de 2017

Víctor Manuel Pérez Martínez, profesor e IP del grupo «Cultura digital: mediaciones y discursos», Universidad San Jorge.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s